A lo largo de la historia, la Providencia nunca ha dejado a la Iglesia sin protección. Siempre que aparecían nuevos errores, Dios les brindaba nuevas gracias para que los fieles pudieran enfrentarlos.
Cuando las herejías se extendieron por la Europa medieval, por ejemplo, Dios suscitó a Santo Domingo y a sus hijos para combatirlas mediante la predicación y el conocimiento. Cuando el espíritu del mundo amenazó a la cristiandad, suscitó a San Francisco y a sus seguidores para recordar a la gente, a través de su pobreza, las exigencias radicales del Evangelio.
Hoy, la Iglesia se enfrenta a los peores errores de su historia. La amenaza proviene de las etapas actuales de un proceso centenario que el profesor Plinio Corrêa de Oliveira describió como una revolución anticristiana. Esta revolución busca desfigurar la Iglesia y destruir los frutos de la civilización cristiana.
A medida que avanzaba esta Revolución, el profesor Corrêa de Oliveira observó que la Iglesia y los papas recomendaban, explicaban y difundían insistentemente una devoción específica para todos aquellos involucrados en la Contrarrevolución. Sugirió nueve peticiones para orar pidiendo ayuda en estos tiempos difíciles.
Una devoción especial para los tiempos que corren
Esta devoción se centraba en el Sagrado Corazón de Jesús. La Iglesia la promovió mediante encíclicas, consagraciones, fiestas litúrgicas y actos públicos de reparación. A medida que aumentaban los males modernos, también crecía el apego de los fieles al Sagrado Corazón.
Este fervor por el Sagrado Corazón no era solo una preferencia personal. Tuvo un profundo papel providencial en la historia.
Desde el principio, se manifestó esta amplia intención de influir en los acontecimientos. Cuando Santa Margarita María Alacoque recibió las revelaciones del Sagrado Corazón en el siglo XVII, se le dieron instrucciones precisas con una dimensión pública y social.
En nombre del Sagrado Corazón, debía pedirle al rey Luis XIV que consagrara Francia a ese Divino Corazón y colocara su emblema en el escudo real. La promesa era clara: en todas las luchas contra los enemigos de la Iglesia, él obtendría la victoria. El Sagrado Corazón le pidió que se pusiera al frente de la defensa del orden cristiano. Debía formar parte de una contrarrevolución contra la revolución anticristiana.
Durante la Revolución Francesa, los católicos perseguidos recurrieron al Sagrado Corazón y lo adoptaron como símbolo de identidad y resistencia. Los revolucionarios comprendieron perfectamente el significado de este gesto: llevar el emblema del Sagrado Corazón significaba declararse fiel a la Iglesia y oponerse al nuevo orden revolucionario. Muchos sacerdotes y fieles fueron encarcelados simplemente por portar la imagen. Numerosos ejemplos históricos señalan la devoción al Sagrado Corazón como un centro de resistencia a la Revolución.
La importancia del corazón

Algunos podrían objetar que el corazón es un símbolo demasiado sentimental para inspirar la firmeza necesaria para afrontar la Revolución. Esta impresión proviene de una interpretación errónea y moderna del papel que desempeña el corazón.
Muy al contrario, la profesora Corrêa de Oliveira explica cómo en la Sagrada Escritura el corazón representa no los sentimientos ni las emociones del alma, sino su voluntad. Cuando el salmista dice: «Mi corazón está dispuesto, oh Dios» (Salmo 108), habla de una firme resolución. Cuando el Evangelio dice que la Virgen María «guardaba todas estas cosas en su corazón» (Lucas 2:19), apunta a una profunda reflexión y decisión.
En lenguaje bíblico, el corazón es donde uno decide y dirige su vida. Por lo tanto, la devoción al Sagrado Corazón no se trata de despertar emociones, sino de unir el alma a la santa voluntad de Jesucristo. La persona aprende a pensar como Él piensa, a desear lo que Él desea y a actuar como Él actuaría. El Sagrado Corazón cumplió esta función como punto de encuentro para los católicos, ya que el corazón es un símbolo tan poderoso y expresivo.
Nueve peticiones al Sagrado Corazón
Así, un verdadero devoto del Sagrado Corazón anhela la derrota de la Revolución, pues esta constituye el mayor obstáculo para la misión de la Iglesia de salvar almas. Derrotar esta Revolución abriría las condiciones para el triunfo de la fe católica. Combatir este mal no es opcional, sino una consecuencia natural de esta devoción.
En este contexto, el profesor Plinio Corrêa de Oliveira sugiere nueve intenciones concretas que un devoto del Sagrado Corazón puede elevar a la oración, especialmente los primeros viernes de cada mes. Estas peticiones solicitan gracias y favores que ayuden a las almas a luchar por la Iglesia.
1. Pide tener un sentido católico para que tu mentalidad esté en sintonía con la de la Iglesia.
2. Pide que se desarrolle un espíritu contrarrevolucionario para que los pensamientos del alma se dirijan a la defensa de los principios católicos en la actualidad.
3. Pide que se tome conciencia de la batalla para que el alma permanezca alerta a las luchas espirituales de los tiempos.
4. Pide discernimiento interior para poder reconocer lo que es revolucionario y contrarrevolucionario dentro de tu alma.
5. Pide conocer tus defectos para que puedas hacer exámenes de conciencia sinceros y constantes.
6. Pide comprender las almas de los demás para poder ayudarlos eficazmente.
7. Pide buen juicio en los estudios para que puedas juzgar correctamente lo que lees y aprendes.
8. Pide equilibrio interior para mantener la serenidad en medio de la agitación de los tiempos.
9. Pide la sanación de la ceguera espiritual para que el Sagrado Corazón cure toda resistencia y frialdad a la gracia.
Acudir al Sagrado Corazón es fuente de gracias especialmente apropiadas para la lucha actual. Pídele que renueve el mundo mediante la Sangre y el Agua que brotaron de su Corazón. Pídele la disposición para unirte a Él, según lo requiera el momento presente.
Corazón de Jesús, salvación de los que confían en ti, ¡ten misericordia de nosotros!
Fuentes utilizadas:
Plinio Corrêa de Oliveira, Encuentro “Santo do Dia” 3/4/1965. “El Estandarte de la Victoria” Por Péricles Capanema, 1998 (versión en español de Asociación Santo Tomás de Aquino, 2017) Título original: O Estandarte da Vitória – A devoção ao Sagrado Coração de Jesus e as necessidades de nossa época.


